Foto: Seminario de Guadalajara

El don de la vocación sacerdotal

José Manuel Gutiérrez Alvizo (2° Teología)

Dios llama y sigue llamando constantemente a entregar la vida por medio de la vocación al sacerdocio ministerial que es, —como afirmaba san Juan Pablo II- a la vez un misterio y un don al que se debe corresponder con la entrega diaria de la propia vida.

Ser seminarista y prepararse para el sacerdocio hoy más que nunca es un enorme reto. Debemos considerar las situaciones externas que nos toca vivir, entre ellas: el individualismo, la vida egoísta, la indiferencia religiosa… son un freno para entregar con generosidad todas las fuerzas y las alegrías al llamado de Dios. A esto debemos sumar las situaciones difíciles que incluso, desde dentro de la Iglesia, siguen sembrando el desconcierto y la duda para quienes comienzan a sentir el llamado del Señor.

Dios no se cansa de llamar, quiere llamar hombres, no para que sean siervos, sino para que sean sus amigos  y de esta manera seguir haciéndose presente en medio de los hombres como fuente de caridad. Ésta es, pues, la figura del sacerdote diocesano.

Sacerdotes según el Corazón de Cristo

El Seminario de Guadalajara, es sin duda un seminario que ha ostentado cantidad y calidad a lo largo de todo su caminar histórico como institución formadora de hombres de bien y de sacerdotes entregados a su ministerio -esto dicho con sus honestas excepciones. Con todo es sin duda de agradecerse este don de predilección que Dios sigue teniendo para la Iglesia de Guadalajara, pues con solicitud, sigue otorgándole pastores para la atención de sus fieles, los cuales incesantemente piden sacerdotes según el Corazón de Jesús.

Recientemente hemos constatado en cifras que las vocaciones del Seminario de Guadalajara han disminuido, quizá no de manera tan alarmante aún, pero de tal forma que nos deja ver una realidad que nos sugiere una pregunta de fondo: ¿Dios ha dejado de llamar, o nosotros hemos dejado de escuchar su llamado?

Escuchar para responder

En una Arquidiócesis tan grande como la de Guadalajara, que supera los 6 millones de fieles católicos, parecería sencillo que dentro de estos números abundaran las vocaciones al sacerdocio, pero a pesar de eso, los números de los que deciden responder al llamado no son tan grandes como podría esperarse.

¿Dónde está entonces el problema? Quizá sea que hemos dejado de escuchar el llamado, pues el Señor Jesús no deja de suscitar en los corazones de los jóvenes los deseos de seguirle,  de entregarle su vida en el servicio a los hermanos, pero en un mundo tan lleno de ruido y de distracción, parece que dejamos “diluir” esa llamada entre los ecos de las voces que el mundo nos ofrece.

Es necesario, pues, hacer un alto en la vida, abrir los oídos y callar aquellas voces que no dejan descubrir en lo más profundo del corazón del hombre esos indicios de vocación que se irán clarificando y depurando en el Seminario que, como su nombre expresa, hará germinar esa semilla del llamado para que crezca y dé los frutos necesarios y esperados para todos los fieles católicos de nuestra  amada Arquidiócesis tapatía.

Preseminarios: un espacio para escuchar la Llamada

El Seminario de Guadalajara sigue ofreciendo un momento privilegiado para que los jóvenes en búsqueda de su vocación puedan encontrar y seguir la llamada que Dios les ha sembrado. Este momento se conoce como Preseminario.

Un preseminario trata de ofrecer el ambiente propicio para mostrar la vida del seminario, la vocación sacerdotal y los diferentes medios y modos para escuchar y responder a los diferentes llamados que Dios hace, sea a la vida matrimonial o, como ya se mencionó, a la vida del sacerdocio ministerial.

Los jóvenes que participan año con año en sus diferentes momentos (Vacaciones de enero, Semana de Pascua, o en las vacaciones de verano en el  mes de julio) no necesariamente participan porque tienen la certeza de querer ser sacerdotes. Basta la duda, la así llamada “espinita” —que muchos sentimos- de saber si Dios nos ha llamado y poco a poco despejar nuestras dudas al respecto. Por ello, los preseminarios siguen siendo hasta el día de hoy para el Seminario de Guadalajara una de las mejores herramientas para ayudar a muchos jóvenes a discernir la llamada de su vocación. Ojalá que cada día sea mayor el número de quienes decidan experimentar esta oportunidad de escuchar para poder responder.

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