Foto: Seminario de Guadalajara

Hoy es Día del Seminario

Seminaristas de hoy… Sacerdotes del Mañana

Clemente Rodríguez Tiznado (2° Teología)

La Arquidiócesis de Guadalajara vive hoy con intensidad la alegría de contar con jóvenes valientes que dicen Sí al Señor. En la perseverancia de la respuesta, todos -con oración y acompañamiento- somos corresponsables. Oremos y contribuyamos juntos, para que nunca nos falte la bendición de las vocaciones a la vida consagrada.

El Seminario de Guadalajara, semillero de vocaciones de nuestra diócesis, camina a través de la historia desde su fundación que ocurrió un 9 de septiembre de 1696. Ha dado abundantes frutos gracias a la generosidad de los fieles,  quienes lo consideran –y no sin razón- el Seminario más grande del mundo, gracias a la respuesta de gran cantidad de jóvenes que se dejan seducir por la mirada de Jesús que les dice “No tengas miedo, yo estoy contigo” (Is. 41, 10).  Este año, al celebrar una vez más el Día de nuestro Seminario Diocesano, cuantos integramos esta comunidad formativa nos dirigimos a toda la comunidad cristiana para pedir su indispensable apoyo para poder seguir llevando a cabo su misión. Entre las grandes necesidades que esta importante institución enfrenta quizá algunas de las mayores sean las dificultades económicas, un cierto decrecimiento en las vocaciones y la necesidad de que se ore por nosotros y por las vocaciones. En esta edición queremos invitarlos a reflexionar acerca de ellas.

La generosidad de un pueblo: ¡Gracias por su apoyo económico!

En las cuatro paredes de este Seminario, que consideramos ya nuestro hogar, la vida trascurre con un ritmo constante. La formación forja a los futuros sacerdotes mediante el apostolado, la convivencia familiar, las horas de estudio, y un sinfín de actividades que tienen la misma meta: formar los sacerdotes santos y sabios que tanto necesita el pueblo de Dios…y no son pocos los formandos.

En el ciclo escolar 2017-2018, la matrícula de seminaristas internos fue de 1200, en las distintas etapas de la formación sacerdotal, desde la secundaria hasta las facultades de filosofía y de teología. El gasto diario para sostener la formación integral de un seminarista es de alrededor de 153 pesos, lo cual representa  al año más de 55,000 pesos.

¿Cómo se logra la labor titánica de sacar adelante –desde el punto de vista material- la formación de tantos seminaristas? Gracias a la generosidad de personas de buena voluntad que, mes con mes hacen llegar la aportación económica necesaria para el sostenimiento de la casa del Seminario Mayor, del Seminario Menor, de otras cinco Casas Auxiliares -o secundarias- y de otras secciones dedicadas a la promoción vocacional.

Otro apoyo importante es el que aporta la colecta del Día del Seminario en cuyos frutos reconocemos la acción de la Divina providencia y de  la generosidad de todos los fieles de las comunidades parroquiales. Lo recaudado se destina  a la alimentación de los seminaristas y a las reparaciones y manutención de las casas. Cabe señalar que la casa del Seminario Mayor es la más antigua, por lo que continuamente hay reparaciones y trabajos de mantenimiento en algunas de sus áreas.

Aunado a lo anterior, los alumnos pagamos mensualmente una colegiatura de $2100.00 con lo cual se cubre poco menos de la mitad del gasto anual que genera cada seminarista. Algunos compañeros tienen dificultades para cubrir inclusive esta pensión, por lo cual es necesario encontrar para ellos algún bienhechor particular.

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