Vocaciones de Pueblos Originarios, riqueza de Iglesia

Sergio Estrada

Las vocaciones provenientes de Pueblos Originarios son una riqueza aún por aquilatarse, que pueden y deben ser factor de fortalecimiento de éstos que, históricamente han sufrido vejaciones e injusticias a raíz del mestizaje.

La anterior, es una de las reflexiones que arrojó el primer Encuentro Latinoamericano de Seminaristas de Pueblos Originarios, organizado por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), la Pastoral de Pueblos Originarios de la CEPS-Cáritas y el departamento de Vocaciones y Ministerios de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano (CELAM).

A partir del acercamiento a las identidades culturales de los jóvenes, que provienen de estos lugares, se busca fortalecer su preparación como seminaristas-sacerdotes  que puedan ofrecer respuestas a las realidades que ahí se viven.

Iglesias Autóctonas

“Se trata de que los seminaristas una vez formados en sus seminarios, puedan seguir viviendo en sus raíces culturales y el fortalecimiento de sus identidades en sus comunidades, en la defensa de sus derechos y procesos de autonomía y autodeterminación. Que no sean sacerdotes desencarnados de sus culturas y que no quieran regresar a su lugar de origen por el cambio de ideología en los seminarios”, explicó la hermana Luz Angélica Arenas, Secretaria de la Pastoral de Pueblos Originarios de la CEPS.

Por Iglesia autóctona, debe entenderse –señaló la hermana Arenas- a espacios con su propio rostro y corazón. Una Iglesia que tenga sus propios sacerdotes y agentes de pastoral en sus propias culturas, así como sus traducciones bíblicas-litúrgicas en sus diferentes dialectos.

Resaltó que un desafió vigente es que en los seminarios haya procesos de formación inculturada e integral para los alumnos, sin dejar de lado sus raíces culturales.

“Una vez que los seminaristas llegan a sus seminarios se deslindan de sus realidades culturales, debido a que entran en un proceso de formación de ideología más occidental, donde hay formación teológica, espiritual y filosófica fuera de sus raíces culturales, fuera de la teología de sus lugares de origen y de sus valores”.

Dentro de las experiencias de los seminaristas de países como: Paraguay, Bolivia, Costa Rica, Nicaragua Ecuador, Guatemala, Perú, Colombia y México, se destaca que algunos de ellos, cuando llegan a los seminarios, niegan sus lenguas, o no pueden integrarse a la liturgia y los ritos de su lugar de origen y asumen la liturgia que normalmente se usa dejando sus raíces culturales.

Las traducciones que se tienen en lenguas originarias y que se están trabajando son: el ritual, el ordinario de la misa y se está avanzando en el ritual de sacramentos. Se pide que haya mayor acompañamiento en la formación, y también “que los seminarios formen a los seminaristas de pueblos originarios para que acompañen a sus pueblos y no se separen de la realidad de sus lugares de origen y puedan formarse como servidores”.

Los fieles también contribuyen a la formación de seminaristas de pueblos originarios.

“Debemos acompañar a los jóvenes seminaristas para ayudarles a entender que son servidores de los pueblos, para que salgan con el espíritu de ser servidores de las comunidades y trabajen junto a ellas, no estando por encima de la misma”, reconoció la secretaria de la Pastoral de Pueblos Originarios de la CEPS.

“Es necesario valorar a los seminaristas de acuerdo a sus culturas y raíces y no discriminarlos por sus pueblos originarios, sino a valorar lo que ellos son y sus aportes en el mundo y la Iglesia”, puntualizó.

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