La creación de la Guardia Nacional

Jorge Rocha

Finalmente, el jueves 21 de febrero el Senado de la República aprobó por unanimidad la creación de la Guardia Nacional, con 127 votos a favor y ninguno en contra. Sólo una senadora de MORENA no votó la propuesta por no asistir a la sesión por motivos de salud. Todavía falta que este dictamen regrese a la Cámara de Diputados, que es la cámara de origen, se hagan ajustes y se mande a los congresos locales, para que al menos en 17 casos sean aprobado por tratarse de una reforma de carácter constitucional.

Los días anteriores a la aprobación de la Guardia Nacional hubo un gran rejuego político, ya que once de los doce gobernadores priístas del país apoyaban el dictamen original, sin embargo, los senadores del PRI, PAN, MC y Partido Verde se oponían públicamente a aprobar la propuesta sin más.

Luego de una fuerte presión en la opinión pública, sobre todo por parte de organismos defensores de los derechos humanos de la sociedad civil que cuestionaron que la propuesta de la Guardia era un paso más en el proceso de militarización de la seguridad pública, la bancada de MORENA y sus aliados cedieron en varios asuntos importantes que a continuación enumero:

  1. La Guardia Nacional tendrá un mando civil, será parte de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana; y se suprime la Junta de Estado Mayor que intervendría en su dirección.
  2.  Se obliga a que la actuación de los miembros de la Guardia Nacional, esté apegada a los compromisos en derechos humanos, que ha contraído México en el ámbito internacional.
  3. Se legisla el respeto de la soberanía de estados y municipios, dado que la presencia de la Guardia será a petición de gobernadores.
  4. Se establecerá un control del Senado en sus acciones.
  5. Se sujetará a sus miembros a la competencia jurisdiccional civil, con lo cual se evita que tengan fuero militar.
  6. Se les otorga un plazo de 180 días a los gobernadores de los estados a que presenten en el Consejo Nacional de Seguridad Pública un diagnóstico y un programa para fortalecer las capacidades de las policías estatales y municipales.
  7. Las fuerzas armadas participarán en el establecimiento de la estructura jerárquica, regímenes de disciplina, cumplimiento de responsabilidades y tareas, instrumentación de las normas de ingreso, educación, capacitación, profesionalización, ascensos y prestaciones de la Guardia Nacional.
  8. Mientras la Guardia Nacional se estructura, las fuerzas armadas podrán seguir en labores de seguridad pública hasta por cinco años.

Las buenas noticias que deja este nuevo dictamen son varias: se evitó que la conformación de la Guardia Nacional fuera de carácter plenamente militar, ya que sus controles de mando, revisión y sanciones estarán bajo la tutela de civiles. Se evitó el fuero militar para sus miembros y además se supone que actuará bajo los marcos de las policías y del respeto a los derechos humanos. El triunfo político que está atrás de este dictamen es el hecho de que todas las fuerzas políticas y sociales del país pudieron construir un amplio consenso en torno al tema. No hubo ningún derrotado y más bien todos los actores implicados tuvieron grandes victorias políticas.

Lo que no fue tan positivo del dictamen, es que la forma de estructurar a la Guardia Nacional quedará, en buena medida, en manos de las fuerzas armadas, quienes formarán a sus efectivos con los parámetros de una carrera militar. Habrá que ver qué se impone al final del día, los marcos normativos o las prácticas reales. El otro aspecto negativo es que prácticamente durante todo su sexenio, el presidente López Obrador estará facultado para utilizar las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública, esto significa que en el corto y mediano plazo las cosas seguirán más o menos igual.

El asunto que deja muchas dudas se refiere a la capacidad real que tengan los gobernadores de los estados para poder reestructurar y reformar a fondo las policías estatales y municipales, que, a decir de muchos especialistas, es el proceso al que se le tiene que apostar en el largo plazo, para que entonces, los soldados y marinos vuelvan a sus cuárteles. Por lo pronto podemos decir que con este dictamen se evitaron graves errores por parte del Gobierno Federal.

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