Una llamada de auxilio que siempre es escuchada

Lic. Lupita:

Estoy haciendo una llamada de auxilio. No sé cómo salvar mi matrimonio. He fallado mucho, estoy arrepentido y necesito otra oportunidad. Mi esposa me ha dicho que ya no cree en mí y que seguirá adelante ella sola. Yo le ruego a mi Señor que me indique el camino, no quiero ver sufrir a mis hijos.

Aurelio M.

Muy querido hermano en Cristo, Aurelio:

Hay una llamada de auxilio que siempre es escuchada.  ¿Recuerdas la señal internacional de socorro que usan barcos y aviones en caso de peligro?  El famoso S.O.S.

El uso de  esta señal se decidió en una conferencia internacional celebrada en Berlín a principios del siglo XX. Se eligieron esas letras por la facilidad para ser transmitidas en código Morse  (tres pulsos cortos, tres largos y tres cortos), y se empezaron a usar por buques europeos hasta su popularización tras el hundimiento del Titanic.

Quisiera aplicar esta llamada de auxilio a tu caso particular y al de tantos que en algún momento de su crisis, expresan que ya no pueden más. El S.O.S. cristiano se refiere a tres medios sobrenaturales que actúan con poder ante las situaciones más adversas.

La primera S corresponde a la palabra: Sacramentos.

Para que tu llamada de auxilio sea escuchada, acude en primer lugar a una buena confesión (si por tu situación de vida no puedes confesarte, busca a un sacerdote en dirección espiritual). Sentirás una gran liberación y, frecuentando la comunión (que también puede ser espiritual en caso de que no puedas acercarte sacramentalmente), tendrás fuerzas para enfrentar lo que debes vivir.

La letra O corresponde a la palabra: Oración.

No podemos conocer lo que Dios inspira sin oración. Ella es el oxígeno del alma. Basta un impulso de tu corazón para comunicarte con Nuestro Buen Dios. Puedes además, acudir con fe a la oración especial que tanto agrada a María: el rezo del Santo Rosario.

La segunda S al final del acróstico corresponde a la palabra: Sacrificio.

Deberás vencerte a ti mismo para dejar de hacer todo aquello que te aparta de Dios y elegir libremente lo que le agrada, poniendo toda tu voluntad en ello.

¡Vive una vida de sacramentos, oración y sacrificios para agradar a Dios y restaurar tu familia!

Lupita Venegas/Psicóloga

Facebook: lupitavenegasoficial

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