Cambio de ruta

“Es un momento providencial para cambiar de ruta, para recuperar la capacidad de reaccionar ante la realidad del mal que siempre nos desafía”, Papa Francisco

Fernando Díaz de Sandi Mora 

Cuando desconocemos en dónde estamos, podemos asumir que nos hemos extraviado; pero cuando no sabemos a dónde queremos ir, entonces sí que estamos perdidos.

Cada día representa una oportunidad nueva, distinta y renovada para recomponer el camino, si bien no es factible retornar sobre los pasos andados, cuando hacemos una pausa y nos detenemos a contemplar con ojos bien abiertos, con profunda objetividad y sinceridad el camino que hemos recorrido y nuestra forma de caminar, podemos proyectar, sin duda, hacia dónde nos están dirigiendo nuestros pasos.

¿Has logrado tus metas? ¿Tu manera de vivir, de ser, de decir y hacer las cosas beneficia y ayuda a crecer a tus seres queridos o los lastima y daña? ¿Estás aportando algo a este mundo? ¿Respetas y eres tolerante y paciente?

Apenas hace unos días colocaste ceniza en tu frente en señal de arrepentimiento y como compromiso a una reflexión profunda sobre tu manera de vivir. Sin embargo, ¡cuántas veces ha sucedido eso, y como dice la canción: al final, la vida sigue igual!, sin cambios, sin transformaciones reales, simplemente una llamarada de petate: unas pocas semanas de no tomar refresco, unos días de no fumar, quizás poco más de un mes sin alcoholizarse, pero todo queda ahí, en meros intentos de cambio. Hoy tienes una nueva oportunidad, un tiempo de cambio que te invita desde la reflexión a ajustar tu realidad personal en un cambio sustancial del cual resurja lo mejor de tu persona.

En lugar de prometer no hacer ciertas cosas, mejor te invito a que te propongas a hacer las cosas de manera distinta, en situaciones o circunstancias que realmente sean de un impacto trascendental en tu vida diaria, la de tu familia, en tu trabajo.

Pasa más tiempo en familia, convive con ellos, escúchalos, exprésales cuánto los amas pero no cono la cartera, sino con el corazón. Realiza tu trabajo con entusiasmo y alegría, como un servicio que ofreces a los demás. Renuncia a criticar a los demás, al cura, a tu iglesia, al vecino, incluso a tu propia familia, aprende mejor a fijarte en sus cualidades. Deja de tirar basura en la calle, cede el asiento o el lugar de la fila a otra persona. Si vas a misa, concéntrate al frente y deja de estar viendo al de al lado. Agradece lo que tienes en lugar de quejarte por lo que crees te hace falta.

Tú sabes bien en qué puedes mejorarte, ser una versión renovada de ti: más amable, más paciente, más tolerante, más servicial, más profesional, más cariñoso, más humano.

Deja de esperar que otros cambien, ¡cambia tú!

Es tiempo de cambiar la ruta antes de que se nos termine el camino.

Facebook/Fernando D´ Sandi

About Rebeca Ortega

Check Also

Enseñar a Vivir. La resurrección de Cristo desde la Evangelii Gaudium

Mtro. Fernando N. Sánchez Martínez*  Nos encontramos en la celebración más importante para todos los …

Lo mejor está por venir

Querida Lupita: Veo que las cosas van mal a todos los niveles. Aumenta la violencia, …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *