Dios es misericordioso, espera nuestra conversión y nuestros frutos

Desarrollo Espiritual,

III DOMINGO DEL TIEMPO DE CUARESMA, Ciclo C, 24 de Marzo de 2019.

¿De qué necesito liberarme para poder dar frutos? ¿De qué quiero ayudar a que los demás se liberen?

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano / Pbro. Sergio Arturo Gómez M.

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE III DOMINGO DE CUARESMA?

Éxodo 3, 1-8a. 13-15: En la zarza ardiendo Dios le revela a Moisés que está siempre presente y atento a su pueblo…  Él está dispuesto a conducir a su pueblo elegido desde una tierra de esclavitud hasta la libertad de una tierra fértil…

Salmo 102: Bendigo al Señor porque me  ha concedido favores, me ha perdonado y sanado, me ha salvado y dado su amor y ternura… Él hace justicia y nos muestra sus caminos, es clemente, compasivo, paciente y amoroso…

1 Corintios 10, 1-6. 10-12: Dios condujo a su pueblo a través de las aguas salvadoras del Mar Rojo y los alimentó y dio de beber durante su peregrinaje por el desierto… Sin embargo, muchos fallaron; no correspondiendo al amor de Dios, y perecieron… Todo esto sucedió y se escribió como un ejemplo para nosotros… Es una invitación a mantenernos alertas, para no confiarnos y caer…

Lucas 13, 1-9: Dios es un viñador bueno y paciente que da a cada uno la oportunidad de convertirse y dar fruto mientras haya tiempo… Los accidentes y las catástrofes naturales no deben interpretarse como señales de que Dios castiga o es vengativo, mucho menos de que los que las sufren lo merecen porque son malos… Por el contrario, debemos tomar todos los acontecimientos de la vida como un constante llamado a la conversión y a llevar una vida auténticamente cristiana

REFLEXIONEMOS JUNTOS:

Hoy la Palabra nos presenta algunos rasgos de Dios muy hermosos: Dios es paciente y misericordioso, es cercano y está dispuesto a escucharnos, Él saca lo mejor de nosotros y trabaja con ello, Él desea que todos tengamos una fina sensibilidad ante el sufrimiento de nuestros hermanos, confía tanto en nosotros que nos da una misión específica a cada uno… Dios respeta nuestra libertad…

Este Dios llama a Moisés a liberar al pueblo… Su misericordia va más allá de las faltas de Moisés (recordemos que había asesinado a un egipcio), y de las nuestras y nos invita a dar frutos… El Señor no se fija en el pecado de Moisés, sino que le da una misión… Dios quiere nuestra colaboración para realizar sus planes de salvación, nos vuelve sus emisarios y actúa a través de nosotros… Nos hace portadores de su liberación y salvación… Llama la atención, cómo no es Moisés el que busca a Dios, sino Dios el que busca a Moisés; Él siempre sale a nuestro encuentro, nos da oportunidades, confía en nosotros…

Dios usa el signo de la zarza ardiente que no se consumía para recordarnos que su amor es un fuego que no se acaba… Amor hacia el que sufre y lo necesita, amor activo, amor servicial, amor que libera…

El amor de Dios es un fuego que no se apaga

Dios le marca a Moisés el terreno sagrado y le pide que se descalce… Podemos pensar cómo debemos recuperar y acercarnos a “lo sagrado” de Dios en nuestra vida cotidiana… Dios aparece en nuestras casas y cosas… Dios le pide a Moisés que se descalce para que lo toque íntima y profundamente… necesitamos descalzarnos para tener un contacto directo con Dios… ¿De qué cosas que me impiden “tocar” a Dios necesito deshacerme?

En un momento del dialogo con Dios, Moisés tuvo miedo… ¿Qué temería? ¿De su pasado pecaminoso? ¿De que Dios le fuera a reclamar algo? Nosotros también, a veces, le tememos a Dios… ¿Por qué? ¿Pienso que Dios es castigador? ¿Pienso que no soy digno de Él? Dios no reprocha… Ignora el pasado, lo que le importa a Él es la misión que dará para el futuro… “Yo te envío…”

Moisés es perdonado y cautivado por Dios… Luego es enviado como señal del brazo poderoso del Señor… Y Dios actuará a través de la acción de Moisés…

Dios trata a todos con el mismo cariño y les da las mismas bendiciones, pero, no todos responden como Moisés… La segunda lectura dice que, libremente, la mayoría no reconoció la obra de Dios y lo desobedecieron… Lo que para unos es una gran bendición, para otros no lo es y lo que pudiera ser una oportunidad de crecer espiritualmente en muchos queda en nada… Los seres humanos tenemos la capacidad de sacar bendiciones de cada suceso de nuestra vida o no: Un dolor puede ser la oportunidad de cultivar la paciencia o la desesperación; una tragedia puede ayudarnos a desarrollar cercanía con Dios y fortaleza o podemos alejarnos de Él y hundirnos en la amargura y la depresión…

Finalmente, Dios nos invita a percibir la vida con esperanza y a comprender que tantas bendiciones no pueden quedar sin frutos…

En el evangelio vemos a Jesús que se encuentra con una higuera mediocre,  que tenía hojas pero no frutos… El Maestro decide darle otra oportunidad: esperará un año… Pero, mientras tanto, hay que abonarla… ¿Qué significa para mí recibir “abono” para dar frutos? ¿Cómo puedo dejar que Dios y sus enviados me abonen? (…Recordemos que el mejor abono proviene de algo inservible y echado a perder… Las cosas más difíciles y descartadas pueden ser las que más nos enseñen y las que nos impulsarán a dar nutritivos frutos…)

PARA ESTA SEMANA TE PROPONEMOS ALGUNOS EJERCICIOS:

1.     Te invitamos a que en esta semana escojas un lugar donde hay injusticia y sufrimiento…

Descubre también a algunas personas que necesitan ayuda

Piensa… ¿Qué puedo hacer yo para colaborar con Dios, aliviar a estas personas y ayudarles a dar fruto?

Lleva algunos de tus frutos para ellos…

2.     Haz un ejercicio de imaginación al que podemos titular “Me encuentro con Dios cara a cara”… Moisés sintió miedo…

Imagina un encuentro con Dios cara a cara

3.     ¿Qué miedos descubro que tengo ante Dios y lo sagrado? ¿Qué debo hacer para dejar de sentirlos y para confiar en Él como Él confía en mí?

4.     Enumera los frutos que tienes para ofrecer a Dios y a tus hermanos… o: ¿Me parezco a la Higuera que quieren cortar?

5.     En tu oración de esta semana, agradece al Señor, que te invita a liberarte y convertirte cada día para ayudarlo liberando e invitando a convertirse a tus hermanos…

También puedes pedir al Señor la gracia de tener un corazón paciente y compasivo, como el suyo, para con tus próximos y distantes…

(Si esta ficha te ayuda, compártela).

Esta ficha, así como las de los domingos anteriores, la puedes encontrar en arquimedios.org.mx, pestaña de “cultura y formación” y “desarrollo espiritual”.

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