Cáncer de próstata, sin dolor y síntomas

Es la primer causa de muerte por cáncer en los hombres a nivel mundial; la cultura de prevención es indispensable, advierten especialistas.

Gloria Aguilar

Entre el 60 y el 70 por ciento de los casos de cáncer de próstata, primera causa de muerte oncológica en los hombres, no presenta dolor ni síntomas, por ello la necesidad de incrementar el diagnóstico oportuno antes de que se extienda a ganglios pélvicos, huesos e incluso hígado y pulmones, advierten especialistas médicos.

El Observatorio Global del Cáncer (GLOBOCAN por sus siglas en inglés) señala que en 2108 el cáncer de próstata tuvo un impacto mundial de 1.3 millones de nuevos casos anuales y 360 mil muertes.

Alejandro Alías Melgar, urólogo y coordinador de cirugía del Centro Médico Nacional “20 de Noviembre”, del ISSSTE, destacó que el Instituto dispone de tres pruebas para detectar la probabilidad de padecer cáncer de próstata: el antígeno prostático en sangre, el cual da una certeza de entre el 16 y 20 por ciento; el tacto rectal, 30 por ciento y, el ultrasonido, 60 por ciento.

La combinación de los tres análisis -agregó- permite identificar una probabilidad de padecer esta enfermedad de hasta 75 por ciento, a partir de ello es posible identificar a los pacientes que requieren una biopsia para confirmar el diagnóstico.

Resaltó que reportes internacionales -próximos a publicarse- estiman que en América Latina se registran alrededor de 152 mil nuevos casos de cáncer de próstata y 51 mil muertes al año derivadas de este padecimiento.

Indicó que el cáncer de próstata ocupa el tercer lugar en frecuencia entre la población general, después del cáncer de pulmón y el cáncer de mama.

Alías Melgar refirió que no obstante el avance en los tratamientos para controlar el crecimiento del tumor a nivel celular del cáncer de próstata, una vez desarrollado, sólo se puede brindar a los enfermos una sobrevida con calidad de hasta 5 años, superior a los 12 meses que se alcanzaban hace 15 años.

En este contexto, el jefe de Urología del Centro Médico Nacional “20 de Noviembre”, Roberto Cortés Betancourt, explicó que “en México, el 70 por ciento de las detecciones de cáncer prostático se hacen en etapas avanzadas cuando los riesgos para la salud de los pacientes se incrementan, a diferencia de países europeos donde el 70 por ciento de las detecciones se hace en etapas tempranas”.

El reto en México -dijo- es que los hombres desechen prejuicios y acudan a realizarse su chequeo anual para aumentar la detección oportuna de cáncer de próstata y con ello abatir muertes que se pueden evitar.

Los varones mayores de 45 años, con antecedentes de familiares directos que hayan padecido cáncer de próstata, y al resto de los hombres, a partir de los 50 años, deben realizarse pruebas de detección anual de esta enfermedad.

Señales de alerta

Si un varón, a partir de los 40 años de edad, presenta problemas para vaciar su vejiga, así como deseos súbitos y permanentes de orinar durante todo el día e incluso la noche, debe acudir al médico para descartar la presencia de un tumor maligno en la próstata.

Aunque la enfermedad puede presentar otras maneras de alerta, según la zona donde se encuentre el tejido afectado, es importante que los hombres acudan con frecuencia a chequeos por lo menos una vez al año.

“A veces una prueba de sangre no basta para detectar el antígeno prostático, por lo que los varones deben acudir a revisiones que le ayuden a tener un tratamiento oportuno y así evitar el desarrollo del cáncer a etapas más avanzadas, cuando el paciente suele desarrollar fracturas, dolor de huesos, tos y  problemas respiratorios”, advirtió el jefe de Oncología del Hospital de Especialidades del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco, Ignacio Mariscal Ramírez.

El cuadro clínico anterior, explicó, se debe a que el tumor maligno situado en la próstata debilita la estructura ósea y a los pulmones de manera directa. En este sentido, lamentó la renuencia de muchos varones en México frente a la atención médica, ya que, aclaró, esta enfermedad es curable en etapas iniciales, pero ya no es reversible cuando se ha expandido a otras zonas del cuerpo.

“Como pacientes debemos practicar la cultura de la prevención, hacernos cargo de nuestra propia salud, porque esto va impactar tanto en los años que vivamos como en la calidad con la que vivamos esos años”, finalizó.

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