¿Eres del montón?

“La fe se trasmite con amor y testimonio…”,Papa Francisco

Fernando Díaz de Sandi Mora

El ser humano está habituado a seguir patrones, líneas de conducta que de manera consciente o inconsciente va siguiendo. El costumbrismo y la rutina han venido carcomiendo el sentido de nuestras acciones, incluso esta repetición de acciones “en automático” ha arrastrado al ser humano a dejar de lado el respeto por los valores y principios más básicos y fundamentales de la convivencia humana, en una sociedad en donde basta con que alguien inicie alguna “moda” o tendencia y para pronto comienzan los seguidores, mentes vacías que sin razonar se involucran en creencias, situaciones o acciones que van en contra de toda moral, del sentido común, incluso en contra del bienestar personal y de la vida humana.

La “borregada” comienza a ganar adeptos bajo las insufribles premisas de “todo el mundo lo hace”, como si el simple hecho de que muchos hagan algo le diera el carácter de positivo, de dignidad, además se comienzan a colgar falacias, argumentos nefastos que funcionan como maquillaje para cadáver, pero de ninguna forma logran ocultar lo terrorífico e inhumano de actos como el aborto, la pederastia, el alcoholismo, drogadicción y otras adicciones que arrastran al ser humano a lo más bajo de la existencia.

Las tendencias actuales, el inmenso mar de información que nuestros niños y jóvenes tienen tan a la mano, dan al traste con el sentido de identidad y la consciencia del ser humano. La gran cantidad de información que nos ofrece la tecnología moderna parece atraparnos la mente y somos presa fácil de tendencias que en absoluto tienen algo que ver con el respeto por la vida y los valores necesarios para funcionar al mínimo, como seres humanos.

Dios nos hizo en serio, “no en serie”, nunca ha existido ni existe ni existirá otro como tú. Somos nosotros los que al alejarnos del amor divino nos sentimos solos, y por eso buscamos la compañía barata que se ofrece en medio de las redes sociales donde pululan depredadores del alma y el espíritu de chicos y grandes; o en las calles, en donde las mentes se anestesian los vacíos comprando, alcoholizándose,  ingiriendo alguna droga.

Recupera tu vida: deja de vivir por tallas, por quincenas, por marcas, por seudo modelos y tendencias que solamente van llevando al ser humano a su propia destrucción. No te permitas caer en las trampas de una modernidad permisiva e hiriente, llena de acciones que nos deshumaniza.

Aprovecha la oportunidad y haz que tu vida de frutos: que se note que eres una buena persona. Que se note que amas a tu familia. Que se note tu profesionalismo en tu trabajo. Que se note tu alegría y gusto por vivir y disfrutar de manera sana. Que se note que eres un hijo de Dios, y no uno más… uno del montón.

Facebook/Fernando D’ Sandi

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