Conquista centralista

Pbro. José Marcos Castellón Pérez

La historia se escribe siempre desde una perspectiva ideológica y con el interés de servirse de ella para implementar o justificar ciertas políticas públicas. En los libros de texto oficiales, en los tiempos en que el que suscribe estudiaba la educación básica, la única visión de la historia era la del centro del país, con mayor precisión la de la Capital de la República, absorbiendo o minimizando lo que en otras regiones del país había pasado. Para la historia oficial, México el país, y no sólo la Gran Tenochtitlán, fue conquistado brutalmente por los españoles en 1521; no había más indígenas que los aztecas, de los que, se enseñaba, somos todos los mexicanos orgullosos descendientes. No se enseñaba en la escuela oficial que la conquista de la capital del imperio mexica se debió gracias a las alianzas de los españoles con otros pueblos indígenas que, no existiendo el concepto de nación actual, no podrían ser juzgados de traición. El centralismo que ha caracterizado la enseñanza oficial nunca nos ha dicho lo acontecido en otras regiones ni sus motivos. De nuestra región poco o nada se decía. Nunca se enseñaba en ese cercano entonces, que en estas tierras occidentales existían grupos indígenas como los tonaltecas, los tecuexes, los cocas, los chichimecas… Nunca se mencionaba cómo fueron las alianzas o las conquistas, ni siquiera era estudiada la famosa guerra del Mixtón hacia el Norte del Río Santiago, que puso en riesgo la estadía de España en tierra continental. 

Este centralismo no acabó con los relatos de la conquista; no se nos dice que la Nueva Galicia se independizó primero que el centro del país ni tampoco que fue seccionada en estados independientes para que no se formara una coalición contra el centro. Los héroes de acá pasan desapercibidos si no fueron serviles a los intereses de la Capital. Y así, podemos pasar revista de esa conquista centralista de la que todavía padecemos sus estragos; por ejemplo, hay un dicho que dice: “Fuera de México, todo es Cuautitlán” y los noticieros, a nivel nacional, pocas veces hablan de cosas que pasan en los Estados, centrándose prácticamente en la Cd. de México o el Edo. De México; sus gobernantes tienen mayor tiempo en esos medios y lo que hacen son noticia, mientras que los de otros Estados pasan desapercibidos por la prensa nacional.

También sufrimos ese centralismo en la vida de la Iglesia, pues pareciera que la única circunscripción metropolitana es la de la Arquidiócesis de México; curiosamente cuando se presentan los agentes de pastoral de la Cd. de México dicen ser de “la Arquidiócesis” como si fuera la única y, parece comprenderse desde fuera, que la autoridad máxima de la Iglesia fuera el Arzobispo de México, que curiosamente es primado sin que hubiera sido la primera diócesis erigida de la República, sino la Carolingia de Tlaxcala, pero el centralismo conquistó al país, a la historia, a la Iglesia… aprisiona en el subdesarrollo y en la injusta repartición de la riqueza.

About Rebeca Ortega

Check Also

Enseñar a Vivir. La resurrección de Cristo desde la Evangelii Gaudium

Mtro. Fernando N. Sánchez Martínez*  Nos encontramos en la celebración más importante para todos los …

Lo mejor está por venir

Querida Lupita: Veo que las cosas van mal a todos los niveles. Aumenta la violencia, …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *