Foto: Vatican Media

Las tres frases que resumen la Pasión de Cristo explicadas por el Papa

Redacción ArquiMedios

En la Audiencia General de este miércoles 17 de abril, previo a la celebración del Triduo Pascual de Semana Santa, el Papa Francisco explicó tres frases pronunciadas por Cristo que resumen toda su Pasión.

La primera de ellas fue pronunciada después de la Última Cena: “Padre, ha llegado la hora: glorifica a tu Hijo para que tu Hijo te glorifique a Ti …con la gloria que tenía a tu lado antes de que el mundo fuera” (Jn 17: 5.5) .

El Santo Padre explicó que en esta frase “Jesús pide la gloria (…) que en la Biblia indica la revelación de Dios, es el signo distintivo de su presencia salvadora entre los hombres. Ahora bien, Jesús es Aquel que manifiesta de forma definitiva la presencia y la salvación de Dios, y lo hace en Pascua: levantado en la cruz, es glorificado (vea Jn 12: 23-33). Allí, Dios finalmente revela su gloria: quita el último velo y nos sorprende como nunca antes. Descubrimos, en efecto, que la gloria de Dios es todo amor: amor puro, loco e impensable, más allá de cualquier límite y medida”.

La segunda es durante su oración en el huerto de los Getsemaní: Abba,  o sea papá (Mc 14: 33-36).

“En la prueba, Jesús nos enseña a abrazar al Padre, porque en la oración a Él está la fuerza para seguir adelante en el dolor. En la fatiga, la oración es alivio, confianza, consuelo. En el abandono de todos, en la desolación interior, Jesús no está solo, está con el Padre. Nosotros,  en cambio, en nuestros Getsemanís a menudo elegimos quedarnos solos en lugar de decir ‘Padre’ y confiarnos a Él, como Jesús, confiarnos a su voluntad, que es nuestro verdadero bien. Pero cuando en la prueba nos encerramos en nosotros mismos, excavamos un túnel interior, un doloroso camino introvertido que tiene una sola dirección: cada vez más abajo en nosotros mismos. El mayor problema no es el dolor, sino cómo se trata. La soledad no ofrece salidas;  la oración, sí, porque es relación, es confianza. Jesús lo confía todo  y todo se confía al Padre, llevándole  lo que siente, apoyándose en él en la lucha. Cuando entremos en nuestros Getsemanís, -cada uno tiene sus propios Getsemanís, o los ha tenido, o los tendrá-  acordémonos de rezar así: ‘Padre'”.

La última es pronunciada durante su agonía en la Cruz, al expresar “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).

“Jesús reza por los que han sido malvados con él, por sus asesinos. El Evangelio especifica que reza esta oración en el momento de la crucifixión. Probablemente fue el momento del dolor más agudo cuando le metían los clavos en las muñecas y en los pies. Aquí, en la cumbre del dolor, el amor alcanza su cima: llega el amor, es decir, el don a la enésima potencia, que rompe el círculo del mal”.

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