Jesucristo Resucitado nos da poder para hacer el bien

Desarrollo Espiritual,

II DOMINGO DE PASCUA, Ciclo C, 28 de Abril de 2019.

¿Soy consciente de que las bendiciones de Dios son poderosas?

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano / Pbro. Sergio Arturo Gómez M.

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE II DOMINGO DE PASCUA?

Hechos 5, 12-16: Pedro y los apóstoles continúan la obra de sanación de Jesús... Y eran muchos los que llegaron a creer en el Señor…

Salmo 117: El amor del Señor es eterno, nos salva, nos alegramos en Él y en su enviado…

Apocalipsis 1, 9-11a. 12-13. 17-19: El apóstol Juan tuvo una visión del Señor resucitado que le pidió enviar un mensaje a las siete iglesias, es decir, a toda la Iglesia, para animar a los cristianos perseguidos a no tener miedo y a permanecer firmes en la fe…

Juan 20, 19-31: Como Tomás, antes de que el Señor se le apareciera, nosotros no hemos visto a Jesús en carne y hueso… Dichosos nosotros si tenemos suficiente fe para reconocerle en nuestras vidas y en nuestro prójimo…

REFLEXIONEMOS JUNTOS:

En la primera lectura vemos a los apóstoles obrando prodigios poderosos… El salmo nos habla de “milagro patente” y de “triunfo del Señor”… En la segunda lectura, Juan oye “una voz potente”… En el Evangelio vemos a Jesús resucitado donando a sus apóstoles paz y el poder de perdonar o no perdonar los pecados…

La presencia del Señor resucitado es poderosa y transmite poder… El poder que Jesús da a sus apóstoles es para que construyan y sostengan la comunidad… Jesús los empodera; los llena de sus dones… Y a nosotros también…

Jesús resucitado nos quiere empoderar a través de sus regalos y espera que correspondamos… Por ejemplo, en la oración colecta hoy le pedimos al “Dios de eterna misericordia”, que reanime nuestra fe con las festividades pascuales, que aumente en nosotros los dones de su gracia, “para que todos comprendamos mejor la excelencia del bautismo que nos ha purificado, la grandeza del Espíritu que nos ha regenerado y el precio de la sangre que nos ha redimido…” Cómo lo lograremos: ejercitándonos conscientemente en comprender, valorar y amar estos dones (y muchos más)… Para qué: para curar/sanar a nuestros hermanos, para provocar y/o reforzar la fe, para hacer comunidad, para consolar, alentar y confortar a los que sufren por causa del Evangelio, para construir la paz…

Por eso proponemos hoy una reflexión sobre un tema que está entre líneas en todas las lecturas: Jesús resucitado transmite un poder especial a sus seguidores… Un poder que cambia la percepción de nuestra vida y misión, que nos hace actuar con actitudes, pensamientos, sentimientos nuevos y renovadores…

Los seres humanos siempre han buscado tener poder: militar, económico, ideológico, comercial… Este poder quiere someter a los demás a cualquier precio… En cambio el poder que nos regala Jesucristo es para liberar y construir… Es un proyecto muy claro y requiere nuestra colaboración… ¿A lo largo de mi vida he buscado tener poder? ¿Qué tipo de poder he buscado?

Veamos nuestro entorno por un momento. Parece que los humanos siempre queremos tener la razón e imponerla: las relaciones humanas están muy cargadas de luchas de poder; las personas van mostrando y desplegando su poder; cuando dos o más personas se presentan, mencionan primero sus títulos y luego sus atributos especiales; unos quieren someter a los otros; los más fuertes anulan los proyectos que no son suyos… Existen muchas personas que no pueden vivir sin poder… Y la mayor parte de las veces, el poder que se pretende mostrar parece ser proporcional a la baja autoestima que se tenga…

En este tema, las cuestiones importantes para nosotros, como seguidores de Jesús, serían: ¿cómo ejercer el poder y la autoridad en nuestras familias y comunidades? ¿Cómo estoy manejando el poder que Dios me ha donado?

Sólo quien es dueño de su propia vida podrá ejercer el poder hacia los demás de forma madura y constructiva… ¿Ejerzo el poder conmigo mismo antes de ejercerlo sobre los otros?


Sólo quien es dueño de su propia vida podrá ejercer el poder de forma madura y constructiva

Por todo lo anterior, entenderemos que no siempre es fácil o espontáneo ejercer bien el poder, por ejemplo:

•      El poder de un padre de familia: necesita la autoridad y la experiencia para ir tejiendo relaciones de afecto y buena comunicación para construir una familia fuerte en la que cada uno de sus miembros pueda madurar en todos los aspectos de su vida…

•      El poder de un maestro: necesita tener una conciencia bien formada y unos valores sólidos para poder infundirlos en sus alumnos y formarlos como buenos ciudadanos a partir de sus propios dones…

¿Conozco personas que ejercen bien el poder que tienen? ¿Cuándo he usado bien el poder que tengo y cuándo no? ¿A quién le sirvo con el poder que Jesús me ha dado?

Una persona con poder puede hacer mucho bien o mucho mal, dependiendo de cómo lo ejerza… Recordemos los crímenes contra la humanidad perpetrados por personas a las que se les confió mucho poder…

El ejercicio del poder también es un asunto de fe… y, tal vez, el punto más importante no sea el de si tenemos fe o no, como Tomás… Sino el que Jesús siempre tiene fe en nosotros, como siempre tuvo fe en Tomás… ¿Siento que Dios tiene fe en mí? ¿Percibo que Jesús tiene fe en que yo tengo la capacidad de usar bien sus dones para el bien de los demás?

TE PROPONEMOS ALGUNOS EJERCICIOS PARA ESTA SEMANA SANTA:

1.     Durante esta semana responde: ¿Cómo puedo educarme en el buen uso del poder? Y ¿Cómo puedo crear y/o colaborar en un proceso de educación en el uso del poder, por ejemplo, desde mi familia y círculo de influencia?

2.     Date cuenta que tus palabras y silencios, tus gestos y tus acciones son muy poderosos frente a los demás…

¿Cómo puedo ser más responsable en el uso del poder que Dios me ha dado?

¿Soy consciente de que mi comunicación puede destruir o levantar a muchos?

Mi comunicación puede destruir o crear

¿Me doy cuenta que mi comunicación puede crear o destruir la paz?

¿Soy consciente de que Dios me hizo poderoso y, por lo tanto, puedo ser muy peligroso o puedo ser una bendición?

¿Qué conclusiones saco?

3.     En tu oración de esta semana, pide al Señor Resucitado que te enseñe a usar tu poder liberando con amor, sanando y construyendo la paz a tu alrededor…

(Si esta ficha te ayuda, compártela).

Esta ficha, así como las de los domingos anteriores, la puedes encontrar en arquimedios.org.mx, pestaña de “cultura y formación” y “desarrollo espiritual”.

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