Atención a jóvenes, migrantes, sacerdotes y la protección de menores, prioridades pastorales del Episcopado Mexicano

Redacción ArquiMedios

Del 29 de abril al 3 de mayo del presente año se lleva a cabo la CVII Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) en la Sede de la CEM – Casa Lago, en Cuautitlán Izcalli – , con la asistencia aproximada de 150 obispos. 

Etapa de crisis

La 107° Asamblea de la CEM, comenzó con el mensaje de apertura por parte del Presidente de la CEM, Monseñor Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey. Después, de saludar a los presentes, citó las palabras del Administrador Apostólico de la Arquidiócesis chilena de Santiago, cunado a su llegada, definía la situación de la Iglesia Católica en la actualidad: “No son buenos momentos para la Iglesia y hay que asumir errores y trabajar juntos para enfrentar la grave crisis que involucra a todos”.

Posteriormente, dijo a los obispos de México “debemos reconocer también que, como Iglesia, atravesamos una etapa de crisis y de gran dificultad. No sólo por los escándalos que tanto han afectado nuestra credibilidad y autoridad moral, sino por el cambio de época que estamos viviendo y al que no estamos respondiendo de manera adecuada. No está cambiando algo, sino alguien; está cambiando la persona que vive una profunda crisis antropológica-cultural (Cfr. PGP 20).

“Migrantes, jóvenes, mujeres, minorías y hasta los mismos sacerdotes, no siempre nos sienten cercanos y sensibles ante sus problemas. En este escenario tan cambiante, hay que situar el terrible flagelo de la pederastia, que no hemos sabido enfrentar en el pasado, pero que ahora estamos atendiendo con toda prontitud, privilegiando la atención a las víctimas y estableciendo compromisos y protocolos adecuados”, señaló el Arzobispo de Monterrey.

También destacó que el actuar contexto político que vive el país, la postura de los obispos “debe ser de respeto hacia las autoridades civiles, sin renunciar a nuestro derecho de exponer la verdad en la que creemos; de colaboración en los asuntos que nos son comunes, pero abandonando cualquier deseo de colaboracionismo cómplice, y supuestamente útil”.

PGP 2031+2033

Posteriormente, manifestó que el Proyecto Global de Pastoral 2031+2033 (PGP), (aprobado el año pasado), “quiere ser no sólo una respuesta al llamado del Papa Francisco, que en su vista a nuestro país nos pidió un “serio y cualificado proyecto pastoral… capaz de ir más allá de coyunturas y/o criterios funcionales o meramente circunstanciales” (13 febrero 2016), sino también una herramienta para seguir respondiendo a las exigencias del Concilio Ecuménico Vaticano II, “promoviendo una Iglesia en comunión, es decir, aquella que desarrolla  la  espiritualidad  de  la  escucha” (PGP 19) de las necesidades de nuestros fieles laicos.

“Es por ello que nos hemos planteado como objetivo general para este Trienio 2018-2021 ‘Impulsar el encuentro con Jesucristo Redentor, fortalecidos por la mirada de la Virgen de Guadalupe, anunciando el Evangelio de la dignidad humana y de la paz, asumiendo los compromisos pastorales del PGP como Iglesia misionera y encarnada con el pueblo mexicano’.

“Y en esta Centésimo Séptima Asamblea Plenaria nos hemos propuesto como objetivo general: “Programar la difusión y apropiación del PGP en su interacción con los planes diocesanos y provinciales de pastoral, a través del conocimiento de las orientaciones generales para su implementación, atendiendo las emergencias pastorales de la Iglesia en México, a saber: la atención a jóvenes, migrantes, sacerdotes y la protección de menores”.

Emergencias pastorales

Durante su mensaje destacó que las tres principales emergencias pastorales que se deben atender: 1. Los jóvenes, “nos urge una pastoral juvenil menos melosa y más transformadora de la realidad”; 2. Migrantes, “este fenómeno seguirá en aumento por lo que necesitamos imaginar nuevas estrategias para atenderlo debidamente”; 3. Sacerdotes, “estamos en el reto de mantener el equilibrio pues no podemos encubrir delitos, pero tampoco perder a nuestros presbiterios”.

Finalmente, el Presidente de la CEM, Monseñor Rogelio Cabrera señaló: “Que esta Asamblea Plenaria nos sirva para responder mejor a los desafíos que el cambio de época nos está planteando y que el sueño de Iglesia que deseamos llegar a ser y construir para celebrar los 2000 años de la Redención y los 500 del Acontecimiento Guadalupano, lo vivamos desde nuestro Proyecto Global de Pastoral 2031+2033 con fe, creatividad, comunión y sinodalidad de acuerdo a nuestros propios procesos pastorales en las Provincias Eclesiásticas, las Diócesis, en la Vida Consagrada, Grupos y Movimientos Apostólicos, así como por todo el Pueblo de Dios (Cfr. PGP 193)”.

Mons. Coppola: Erradicar el clericalismo de la Iglesia

Después, el Nuncio Apostólico en México, Monseñor Franco Coppola, también dirigió un mensaje a los obispos de México reunidos en Casa Lago y abordó los principales desafíos para la Iglesia en América Latina: La formación sacerdotal, erradicar el clericalismo, atención a jóvenes y la catequesis de los laicos.  

“En América Latina y en todo el mundo nos encontramos actualmente viviendo un verdadero ‘cambio de época’ que exige renovar nuestros lenguajes, nuestros símbolos y nuestros métodos. Si continuamos haciendo lo mismo que se hacía algunas décadas atrás, volveremos a recaer en los problemas que necesitamos superar”, señaló Monseñor Franco Coppola, y argumentó cada uno de los principales desafíos.

Principales desafíos de la Iglesia en América Latina:

1. La formación en los seminarios. “Tienen que ser verdaderos mentores, acompañadores, modelos y guías. ¡Un grado de especialización en Teología, a nadie convierte automáticamente en persona apta e idónea para tan trascendental ministerio! (…) En una palabra, me parece que nuestros presbíteros carecen de una real ‘formación a la paternidad’… “Cuando escucho de día libre semanal, en el que ni siquiera se celebra la Misa; cuando escucho de vacaciones; cuando escucho de horario para atender a los feligreses, me pregunto: ¿acaso los padres tienen un día libre por semana? ¿Hacen vacaciones sin sus hijos? ¿Tienen horario de atención para ellos? Sin darnos cuenta, estamos transformando nuestra misión de “Padres”, como nos lo recuerda nuestro pueblo, en una profesión…

“La formación de los futuros sacerdotes es una obra de arte, y a la realización eficaz y bella de tal obra, hay que destinar a los verdaderos “artistas”. Pienso, por ello, si no sería hora de examinar la conveniencia de reunir los seminarios diocesanos en seminarios provinciales, en modo de asegurar, con capacitados formadores y medios idóneos, una formación de mucha mayor calidad. Seminarios en cuyo programa formativo, junto al clero diocesano sean integrados, atribuyéndoles un papel “significativo”, también religiosos y laicos, como de suyo nos ha recientemente pedido el Prefecto de la Congregación para el Clero. ¿Cuántos de nuestros seminarios contemplan a laicos, religiosos y religiosas, entre sus “formadores”, no solo entre el personal de servicio ni entre los profesores?  Pongo un ejemplo: en Roma, el curso introductorio del Seminario Romano, donde uno de sus más importantes objetivos es verificar si en el candidato hay o no verdadera vocación al sacerdocio, ¡está completamente confiado a las hermanas de una congregación religiosa femenina!

2. El clericalismo y su antídoto, la sinodalidad…

“Debemos extirpar el clericalismo de la Iglesia”. No sé si pueda decirse con más claridad y con más rotunda osadía. Pero las palabras del Papa Francisco son así: claras, rotundas, osadas… La tarea de los portavoces del clericalismo consiste en crear un público pasivo y obediente, no un colaborador participante en la toma de decisiones; lo que pretenden es edificar no una ‘iglesia doméstica’, sino una ‘iglesia domesticada’.

“Pensemos que hoy más del 60 por ciento de las parroquias -de las diócesis no lo sé, pero sólo un poco menos- no tienen consejo para asuntos económicos y consejo pastoral. ¿Qué quiere decir esto? Que esa parroquia y esa diócesis está guiada con espíritu clerical, sólo por el sacerdote; que no pone en práctica la sinodalidad parroquial, la sinodalidad diocesana, la cual no es una novedad de este Papa. ¡No! Está en el derecho canónico, es una obligación que tiene el párroco de tener el consejo de los laicos, por y con laicos, laicas y religiosas para la pastoral y para los asuntos económicos. Y no lo hacen…

“En América Latina, por ejemplo, el clericalismo es muy fuerte, muy marcado. Los laicos no saben qué hacer si no se lo preguntan al sacerdote… Muchas veces hemos caído en la tentación de pensar que el laico comprometido es aquel que trabaja en las obras de la Iglesia y/o en las cosas de la parroquia o de la diócesis y poco hemos reflexionado como acompañar a un bautizado en su vida pública y cotidiana; cómo él, en su quehacer cotidiano, con las responsabilidades que tiene se compromete como cristiano en la vida pública.

“Sin darnos cuenta, hemos generado una elite laical creyendo que son laicos comprometidos solo aquellos que trabajan en cosas “de los curas” y hemos olvidado, descuidado al creyente que muchas veces quema su esperanza en la lucha cotidiana por vivir la fe. Estas son las situaciones que el clericalismo no puede ver, ya que está muy preocupado por dominar espacios, más que por generar procesos” (Cfr. Carta al Card. Marc Ouellet, presidente de la CAL, 19.03.2016).

“Y, ¿cuál puede ser el antídoto contra el veneno del clericalismo? Sin duda la sinodalidad.

“La sinodalidad es igualdad y unidad, el clericalismo es desigualdad, diferencia y división. La sinodalidad exige acercamiento, comunión, colaboración, corresponsabilidad en todas las instancias eclesiales y a todos los niveles”.

3) Reforma de la pastoral juvenil en sentido vocacional…

“Es decir, como acompañamiento del joven a descubrir su vocación… Vocación a la fe… acompañamiento al encuentro con Dios… Vocación a la comunión… en el amor matrimonial o a la vida consagrada… Vocación al servicio… la propia profesionalidad al servicio de la humanidad…

“Refiriéndose a la pastoral juvenil, en su Exhortación Apostólica “Cristo Vive”, el Papa, luego de relevar cómo “Se está creciendo en dos aspectos: la conciencia de que es toda la comunidad la que los evangeliza y la urgencia de que ellos tengan un protagonismo mayor en las propuestas pastorales”, nos anima a encontrar nuevos caminos, creativos y audaces, donde la Iglesia institucional sea más flexible y sinodal,  ofreciendo “a los jóvenes, un lugar donde no sólo reciban una formación, sino que también les permitan compartir la vida, celebrar, cantar, escuchar testimonios reales y experimentar el encuentro comunitario con el Dios vivo” (Cfr. Ibid., Cap. 7).

“También por ello conviene discernir si, en la tarea desafiante de la pastoral juvenil en sentido vocacional, no es urgente y fundamental implicar efectivamente, ya y más, también a los movimientos de los cuales mucho puede aprenderse, así como a los religiosos, que son quienes tienen un contacto fuerte y constante con nuestros jóvenes por medio de las escuelas y las universidades que regentean”.

 4) Reforma de la catequesis…

“Catequesis que en todas las diócesis y sus parroquias debería procurarse sea escolarizada, es decir, una catequesis que acompaña al niño y al adolescente durante todos los años de la escuela primaria, secundaria y prepa… Obviamente, una catequesis proporcionada a las diversas edades…”.

Finalmente, el Nuncio Apostólico en México dijo: “Que el amor por nuestro Pueblo, ovejas de Cristo, sostenido y animado por el Espíritu Santo, les sea abundante en estos días y a lo largo de todos los días de su ministerio episcopal, para que juntos, en sinodalidad y fidelidad, en comunión afectiva y efectiva, logremos llevar a cabo con fruto bueno y abundante el proyecto del Padre en esta tierra mexicana, tanto amado por María y también protegida por sus santos”, concluyó.

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