¿Qué representan los niños en el mundo de nosotros los adultos?

Rebeca Ortega Camacho

Los niños les enseñan a los adultos grandes lecciones de vida: la valentía, el perdón, la honestidad y mucho más. ¿Qué pueden aprender los adultos de los niños? Seguramente si tienes hijos, sobrinos, hermanos menores, ahijados, has tratado de enseñarles muchas cosas que consideras importantes para el resto de sus vidas; pero, ¿alguna vez te has dado a la tarea de permitir que sean ellos los que te enseñen algo?

En muchas ocasiones – homilías, Audiencias Generales, discursos, etcétera – el Papa Francisco se ha referido a la inocencia, sinceridad y sabiduría de los niños. En una intervención el Pontífice dijo: “Es curioso: Dios no tiene dificultad para hacerse entender por los niños, y los niños no tienen problemas para comprender a Dios”.

Después, señaló: “Sonreír y llorar, dos cosas que en nosotros los grandes, a menudo se ‘bloquean’, ya no somos capaces… Y muchas veces nuestra sonrisa se convierte en una sonrisa de cartón, una cosa sin vida, una sonrisa que no es vivaz, incluso una sonrisa artificial, de payaso. Los niños sonríen espontáneamente y lloran espontáneamente. Siempre depende del corazón. Y nuestro corazón se bloquea y pierde a menudo esta capacidad de sonreír y de llorar. Y entonces los niños pueden enseñarnos de nuevo a sonreír y llorar. Tenemos que preguntarnos nosotros mismos: ¿Yo sonrío espontáneamente, con frescura, con amor o nuestra sonrisa es artificial? ¿Yo todavía lloro o he perdido la capacidad de llorar? Dos preguntas muy humanas que nos enseñan los niños”. (Audiencia General del Papa Francisco, miércoles 18 de marzo de 2015).

A los niños no sólo los debemos instruir, tenemos que escucharlos y seguir su ejemplo. La Licenciada en Comunicación y Relaciones Públicas. Tanatóloga y desarrolladora humana, Alma Cecilia Bustamante Cañedo, compartió para Semanario, una reflexión a la pregunta: “¿Qué pueden aprender los adultos de los niños?”.

Vida sencilla, sin complicaciones

Ceci Bustamante comenzó cuestionando: “¿Son acaso ellos – los niños – nuestros maestros?, ¿solemos escucharlos frecuentemente? Seguramente más de un niño ha estado en tu vida, ¿puedes recordar todo lo que él o ellos te han enseñado?

“Los pequeños son seres maravillosos, que nos han mostrado muchas de las verdades olvidadas en nuestra vida adulta. Los niños son quienes nos han enseñado a ver la vida de una forma sencilla, sin complicaciones, mágica si lo queremos considerar así, son esos seres que nos enseñan a jugar cuando se puede, a hablar cuando lo necesitan, a comprender desde su perspectiva, con ese ojo a veces clínico, a veces desapercibido.

“Mirar desde los ojos de un niño es ver la vida sin complicaciones, con respuestas sencillas, ellos son capaces de rehacer nuestro día con una sola sonrisa, o de volvernos locos con una sola respuesta. Los niños, son ese camino que nos permite aprender paso a paso la paciencia, la tolerancia, la alegría, el amor por los demás”.

¿Los adultos, somos dignos de imitar?

Posteriormente, la Tanatóloga y desarrolladora humana, explicó que los niños siempre están atentos del hablar y actuar de los adultos. “Ellos reaccionan naturalmente ante muchas situaciones que para nosotros nos complican la vida y rebuscamos las respuestas.

“Cuando como adultos, nos desesperamos por sus conductas, quizá habríamos de preguntarnos: ¿qué ven?, ¿qué oyen?, ¿qué escuchan desde esta persona adulta que soy yo? Todo aquello que nosotros ponemos ante sus diminutas personas, marcan sus vidas y dejan huellas profundas en su personalidad. No esperemos que respondan de la forma que nosotros no hemos respondido, no esperemos que digan lo que nosotros queremos oír, ver lo que nosotros vemos o caminar nuestros mismos pasos; ellos son seres independientes con personalidad propia que deberá desarrollarse de acuerdo con lo que hemos depositado en sus vidas y con lo que ellos mismos diseñen para su futuro.

“Nosotros como padres, abuelos, tíos o simplemente como su adulto de referencia, podremos acompañarles y mostrarles los caminos, más no los podremos meter a un molde o diseñarles el modelo que queremos que vivan.

“¿Qué tal si nosotros tenemos un buen ‘Plan de vida’, digno de ser imitado y que pueda dejar en ellos huellas firmes, limpias y fuertes que puedan ellos querer imitar a lo largo de su vida? ¿Qué tal si les dejamos una moral clara y valores, muchos valores de los que puedan echar mano a lo largo de su increíble vida? ¿Qué tal que fortalecemos su espíritu, dejando hombres y mujeres resilientes y listos para enfrentar todos los avatares de la vida? ¿Suena bien, verdad?

“La invitación es a perfeccionarnos para que nuestras vidas sean dignas de ser imitadas. Reconstruir nuestro ‘Plan de vida’ para que nosotros mismos estemos tan orgullosos de vivirla que invitemos, con ella, a nuestros niños a seguir nuestro ejemplo.

“Aprendamos de nuestros pequeños su sencillez, enriquezcamos nuestras vidas regresando y retomando esas simplezas que nos permitían ser muy pero muy felices. Vamos mirando desde sus ojos limpios, caminemos desde sus pies ligeros, escuchemos con sus oídos sin prejuicios, y pensemos desde su desenmarañado cerebro. ¿Te gusta la propuesta? Te invito a retomar tu vida desde esta perspectiva”, concluyó Ceci Bustamante. (Por medio del programa “El mundo de los niños”, que se transmite en el 920 AM “Radio María”, Ceci Bustamante aborda esto y más temas para los infantes; escúchelo todos los martes a las 16 horas).

26.5 millones de mexicanos son menores de 0 a 11 años

El Día de la Niña y el Niño se conmemora desde 1954, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) invitó a los países a establecer un día dedicado a la niñez, en la fecha que cada nación lo estimara conveniente. La ONU celebra a la infancia el 20 de noviembre de cada año, en conmemoración de la aprobación de la Declaración de los Derechos del Niño en 1959 y de la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989.

En México, el Secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, instituyó en 1924, el 30 de abril como el Día Nacional del Niño y la Niña; y exhortó a todas las instituciones a fomentar la fraternidad y la comprensión entre esta población, así como a desarrollar actividades para la promoción de su bienestar y de sus derechos.

De acuerdo con la CONAPO (Consejo Nacional de Población), en 2018 la población de niñas y niños en nuestro país, ascendió a 26 millones 548 mil 4, lo que representa el 21.3 por ciento del total de la población a nivel nacional. De esta, el 49.8 por ciento corresponde al grupo de 0 a 5 años de edad y el 50.2 por ciento a niñas(os) de 6 a 11 años.

About Rebeca Ortega

Check Also

Enseñar a Vivir. La resurrección de Cristo desde la Evangelii Gaudium

Mtro. Fernando N. Sánchez Martínez*  Nos encontramos en la celebración más importante para todos los …

Lo mejor está por venir

Querida Lupita: Veo que las cosas van mal a todos los niveles. Aumenta la violencia, …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *