Sólo hace Iglesia el que ama

Desarrollo Espiritual,

V DOMINGO DE PASCUA, Ciclo C, 19 de Mayo de 2019.

¿La presencia de Dios en mi vida me lleva a construir la comunidad?

Pbro. Sergio Arturo Gómez M. / Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE V DOMINGO DE PASCUA?

Hechos 14, 21b-27: Pablo y Bernabé fundaron nuevas comunidades cristianas animando y exhortando a los fieles a perseverar sin importar los sufrimientos, oraban y ayunaban con y por ellos, nombraban dirigentes… Se sentían enviados de la comunidad y eran conscientes de que Dios actuaba por su medio

Salmo 144: Dios es bueno con todos y ama todas sus obras…

Apocalipsis 21, 1-5: Un mundo, cielo y una nueva tierra han comenzado a formarse; el de la presencia de Dios entre nosotros por medio del mismo Cristo Resucitado que nos hará de su propiedad y hará desaparecer el mal antiguo y sus consecuencias

Juan 13, 31-35: En la Última Cena, Jesús, en un ambiente de despedida, lega a sus discípulos el mandamiento del amor mutuo como su última voluntad... Este amor, como Él nos ha amado, es la clave para que el mundo nos reconozca como sus discípulos…

REFLEXIONEMOS JUNTOS:

Necesitamos descubrir que Dios, con su amor, está entre nosotros, que llena todas las dimensiones de nuestra vida y puede hacer todo nuevo en nosotros… Pero, tal vez, nos hemos vuelto insensibles a su presencia y nos distraemos y perdemos en medio de tantos asuntos, prisas y ajetreos: El estrés agobiante, nuestras apretadas agendas, los compromisos y relaciones sociales… Precisamos recuperar el sentido de nuestra vida en Dios y nuestra pertenencia a Dios en su Iglesia… Cuando redescubramos los signos de la presencia amorosa de Dios orientaremos nuestra vida en formas nuevas y contribuiremos a la comunión de todos los hijos de Dios…

En la primera lectura descubrimos una Iglesia vibrante, en expansión pero muy organizada; es el amor en acción… El Salmo nos recuerda la bondad del amor de Dios… la segunda lectura nos invita a reconocer que Dios hace todo nuevo con su presencia… El Evangelio nos señala la centralidad del amor mutuo como nuestro signo distintivo en la Iglesia…

Al meditar la Palabra de este domingo nos surge la pregunta de si estamos educados para vivir la “comunión” en el amor, como verdaderos discípulos del Dios que es amor… Y caemos en la cuenta de que muchos proyectos comunitarios se ven frustrados debido al fuerte individualismo de un ego que sólo busca exhibirse para alcanzar el reconocimiento, por la competitividad, la rivalidad y la sed de dominio… Promover la comunión nos pide renunciar a nuestros protagonismos y sumar talentos y dones con otros, ser fraternos, empáticos, solidarios y capaces de entrega desinteresada… ¿Qué será lo que hace tan difícil el que yo trabaje en y por la comunión? ¿Qué tentaciones tengo que vencer? ¿Qué dones y cualidades tengo para poner al servicio del bien común?

Constatamos que hemos dejado de pensar comunitariamente; vivimos “rascándonos con nuestras propias uñas” cada uno en su rincón… Y, así, poco a poco, nos hemos desensibilizado ante el crimen organizado, ante la destrucción del ecosistema, la migración descontrolada, la corrupción… Y no sólo perdemos la sensibilidad, sino que contribuimos con nuestra indiferencia a propagar estos flagelos… Aún no hemos entendido (o ya dejamos de entender) de qué manera nos afecta el individualismo… Necesitamos revalorizar la comunicación/comunión con la creación y con toda la humanidad…

Debemos darnos cuenta de que lo que cada uno hace o deja de hacer afecta a los demás… ¿Será porque no captamos que Dios está en todo y en todos? ¿Será que ya no podemos vivir con y para el amor?

Conviene que hoy nos preguntemos si estamos viviendo este ideal del amor mutuo; que hagamos un examen de conciencia personal, en familia y, luego, en la comunidad… ¿Sabemos exhortarnos unos a otros para seguirnos renovando? ¿Oramos unos por otros y juntos? ¿Nos ayudamos en nuestras necesidades comunitarias? ¿Somos una comunidad viva que integra a los que van llegando? …Sería hermoso describir nuestra comunidad como la “nueva Jerusalén” y poder decir con alegría que Dios está aquí y poder sentir con los hermanos, compartir y enjugar las lágrimas de quienes necesiten consuelo… ¿Mi familia/comunidad es nueva todos los días? ¿Contribuyo a que Dios cumpla su Palabra o lo hago quedar mal?

En la oración colecta le pedimos al Señor, que nos “haga posible abundar en buenos frutos y alcanzar los gozos de la vida eterna”…

TE PROPONEMOS ALGUNOS EJERCICIOS PARA ESTA SEMANA SANTA:

  1. Reflexiona en el siguiente cuento:
Cuento en Audio

“Un ratón mirando por un agujero de la pared ve al granjero y a su esposa abrir un enorme paquete y quedó aterrorizado al ver que era una trampa para ratones.  Fue corriendo al corral para advertirles a todos los animales que vivían en aquella granja:

“¡HAN TRAÍDO UNA RATONERA A CASA!”

La gallina que estaba cacareando y escarbando le dice:

“Disculpe usted señor ratón, yo entiendo que es un gran problema para usted, pero, a mí no me perjudica en lo más mínimo”.

Entonces, el asustado ratoncito fue hasta el cordero y le dijo:

“Disculpe señor cordero ¡HAY UNA RATONERA EN LA CASA! ¿QUE VAMOS HA HACER?”

“Disculpe señor ratón – dijo el cordero apaciblemente – pero, no creo poder hacer algo más que pedir por usted en mis próximas oraciones”.

El ratoncito cada vez más triste se dirigió a la vaca y ella le respondió: “¿Pero acaso yo estoy en peligro? Pienso que no, ¿verdad?”

El ratoncito volvió a la casa preocupado y abatido para encarar la ratonera del granjero él solo…  Aquella noche se oyó un gran barullo como el de la ratonera atrapando a su víctima, la mujer corrió a ver que había atrapado pero en la oscuridad ella no vio nada, lo único que logró ver fue la cola de una serpiente venenosa. 

La serpiente veloz mordió a la mujer, el granjero la llevó inmediatamente al hospital y ella volvió con fiebre muy alta, el granjero para reconfortarla le preparó una nutritiva sopa, agarró un cuchillo y ¿a quien creen que fue a buscar? A la GALLINA…

Como la mujer no mejoraba, los amigos y vecinos fueron a visitarla, el granjero mató también al CORDERITO para alimentar a todas las visitas, y la mujer no sólo no mejoraba sino que acabó por morir… El esposo vendió la VACA al matadero para cubrir los gastos del funeral, el único animal que quedo vivo en aquella granjita fue el ratoncito… ¡Sí! Aquel que les dijo que tenían un problema y que nadie le hizo caso…”

Encuentra aplicaciones de este cuento a tu vida personal, familiar y comunitaria.

  • En tu oración de esta semana, pide al Señor que te conceda descubrir el valor y la profundidad del mandamiento del amor para integrar el tejido social y crear la comunión que la iglesia necesita para ser nueva todos los días…

(Si esta ficha te ayuda, compártela).

Esta ficha, así como las de los domingos anteriores, la puedes encontrar en arquimedios.org.mx, pestaña de “cultura y formación” y “desarrollo espiritual”.

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