Vicaría de Pastoral. El Boletín de Pastoral se renueva

Pbro. Pedro Rodríguez González

Dios nos da siempre la oportunidad de renovarnos. Mientras nos concede el Señor, la gracia maravillosa de la vida, tenemos la dicha de poder cambiar, mejorar, renovar e incluso hasta empeorar en nuestro caminar; sin embargo, con la apremiante llamada del Señor a la santidad, la exigencia será siempre hacia adelante, sumando, construyendo, mejorando. Por ese motivo, hemos querido a partir de la edición 252, que corresponde a mayo-junio, poner en sus manos una versión renovada en su esquema, en su diseño y en su propuesta, del Boletín Diocesano de Pastoral, también conocido como “Boletín amarillo”. Sabemos que es ante todo una herramienta que anima, que fortalece y que acompaña el caminar pastoral de nuestra Iglesia Diocesana; por ello, ahora lo presentamos no sólo con un diseño diferente, sino con un contenido en herramientas para el quehacer pastoral, que esperamos sean de utilidad, incluido un suplemento coleccionable al centro de la edición.

Pastoral de la Alegría

Al adentrarnos en la Pascua, el Boletín de Pastoral, intenta, esta vez, acompañar y motivar la vivencia de este tiempo, con el señalamiento de acciones pastorales concretas. Por eso nos preguntamos: El tiempo de Pascua, ¿tiene motivaciones para organizar una serie de actividades pastorales?… Nuestra respuesta es positiva: ¡sí!

Creemos que puede tener, incluso, más y mejores motivaciones para vivir la Pastoral de la Alegría, porque, en efecto, fuimos creados para ser felices; y eso debe reflejarse en las comunidades parroquiales y diversas instancias.

La Cuaresma tiene varias iniciativas pastorales, algunas ya muy tradicionales, y que siguen conservando su validez y actualidad: ejercicios espirituales, ayunos, abstinencias, sacrificios, oración, limosnas, etc. Se puede decir que se le da mucha importancia a los cuarenta días que preceden a la Fiesta Pascual. Pero la Cuaresma no deja de ser el tiempo de preparación para vivir mejor la Fiesta central de nuestra Fe: Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Y la Fiesta no se celebra en un solo día, ni siquiera se reduce a la octava que continúa al día de la Resurrección, sino durante cincuenta días, hasta la celebración de la Fiesta de Pentecostés.

A veces resulta curioso considerar que, apenas inicia la Fiesta, y ya se hace una pausa para vacacionar; eso en el mejor de los casos, porque una gran mayoría vacaciona sin antes celebrar la Fiesta. No falta quién opine que nuestras acciones pastorales están más orientadas al sufrimiento y no al “premio” que éste nos obtiene, que es la alegría.

Pues bien, es precisamente la alegría el motivo central de esta edición bimestral, que se presenta juntamente a nuevas propuestas editoriales y secciones, que nos permitirán seguir el camino trazado por el Sr. Cardenal D. José Francisco Robles Ortega, y que se concreta en el caminar diocesano.

Algunas sugerencias intentan acompañar la espiritualidad de la Pascua, reflexionando en el tema de la alegría, como el “Via Lucis”, que de alguna manera nos evoca el “Via Crucis”. Otras sugieren actividades que se dirigen al aspecto muy humano, como la convivencia y promoción de espacios de encuentro, que no tienen otra intención sino la de formar y reforzar la integración de la comunidad.

Deseamos acompañar, además, el acontecimiento gozoso –también adecuado a la Pascua-, de la beatificación de Conchita Cabrera de Armida. Todo esto, sin olvidar que seguimos caminando juntos, en sinodalidad, para llegar gozosos a la VII Asamblea Diocesana de Pastoral, a celebrarse los días 26, 27 y 28 de junio, en el Seminario Menor de Guadalajara.

Finalmente, si bien es cierto que el Boletín de Pastoral ha sido una lectura tradicional del Presbiterio, sus contenidos están dirigidos a todo el Pueblo de Dios, consagrados y laicos, especialmente a aquéllos que participan de los Procesos de Pastoral en las comunidades parroquiales, como lo son por ejemplo, los miembros del Equipo Coordinador Básico en cada comunidad, comunidades religiosas y todo fiel laico que quiera estar formado e informado del caminar diocesano.

­­­­Incluye la Liturgia de la Memoria, María, Madre de la Iglesia

En medio de esta alegría, el Boletín ofrece también la Liturgia de la Memoria, “María, Madre de la Iglesia”, que ha quedado instituida en la Iglesia Universal por decreto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, para que los párrocos tengan a la mano los textos de la Celebración, incluidas las Lecturas, antífonas y oraciones, en tanto que es publicada en los Misales.

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