Venta del Astillero, delegación municipal de Zapopan.

Espiral. Fantasmales Delegaciones Municipales

José de Jesús Parada Tovar

Largos decenios han transcurrido, y con ellos han pasado Administraciones del Poder Ejecutivo, así como Legislaturas Federales y Locales de todos los colores e ideologías partidistas, sin que acaten a actualizar la situación legal y real de Instituciones de orden político que han ido quedándose totalmente fuera de contexto y de plano rebasadas por circunstancias nuevas (y no tanto). Un claro ejemplo es la distritación para efectos electorales y la consecuente composición de los Congresos Estatales y las Cámaras Alta y Baja de la Unión. Es el mismo número de Distritos en todo el país desde hace tantos años, y ya en el inminente 2020 se encargará el Instituto Nacional de Geografía y Estadística, INEGI, de decirnos cuántos habitantes tiene la República Mexicana, como para hacer aconsejable una lógica redistritación.

¿Y qué decir de los Ayuntamientos? No sería descabellado aventurar que la inmensa mayoría de las Municipalidades asentadas en el área rural está despoblada desde hace décadas y no cumple constitucionalmente con el requisito de la cifra mínima de moradores. Bastantes son las Cabeceras Municipales, tan sólo en Jalisco, que debieran dejar de serlo a causa de su ralo poblamiento y de sus consiguientes limitaciones económicas para solventar la prestación de los más elementales servicios públicos.

Sin oficio ni beneficio

Obviamente, el Artículo 115º de la Carta Magna confiere autonomía a los Cabildos Municipales para gobernar su jurisdicción y dictar y hacer cumplir sus propias Leyes y Reglamentos. Sin embargo, a estas alturas del Siglo XXI, a casi 200 años de consumada nuestra Independencia Nacional, superabundan los Ayuntamientos, sobre todo los de grandes y medianas ciudades o los de zonas conurbadas, a los que no se les ha ocurrido desterrar el concepto y la “estructura” de las Delegaciones y no se diga de las Agencias Municipales, devenidas en entes meramente nominales y auténticas entelequias.

Cabe destacar, a guisa de ejemplar excepción, el caso del Ayuntamiento de Guadalajara que, en la Administración 1983-1985, encabezada por el Alcalde Guillermo Vallarta Plata, y a 20 años de que el Municipio había traspasado ya el millón de habitantes, decidió abolir sus históricas cinco Delegaciones: Villa Mariano Escobedo (en el Barrio de San Andrés); Tetlán (ambas en el Sector Reforma); Huentitán el Alto, en el Sector Libertad; y Huentitán el Bajo y La Fábrica de Atemajac, ambas en el Sector Hidalgo. Además, desaparecieron como tales dos Agencias, en el último reducto rural del Municipio tapatío, al fondo de la Barranca del Río Santiago: Las Juntas (donde vivían familias de trabajadores de la Planta de la CFE, en la desembocadura del Río Verde), y Puente de Arcediano, cuyas casitas fueron derribadas para dar paso al fallido Proyecto de una Presa.

Se esgrimió entonces, y con razón, que ya no se justificaba el sostenimiento de dichas Dependencias, con tal de modernizar y eficientar la atención y los servicios en esos núcleos de población específicos. Aparte del ahorro implícito en el pago de algunos salarios, se suprimieron con ello los “cotos de poder” que detentaban los Sindicatos y Secciones manipulados por el Partido Revolucionario Institucional, tradicionalmente gobernante, y que ponían, quitaban o sostenían a Delegados y Agentes a su libre antojo y conveniencia, y ante la complacencia o indiferencia de los Alcaldes o Cuerpos Edilicios.

Instancias a granel

A pesar de que han pasado 35 años de aquella medida en Guadalajara, el resto de los Ayuntamientos del Área Metropolitana, con todo y que ha habido no pocos relevos partidistas en el Poder, ha preferido dejar las cosas como estaban hace muchísimos años.

Solamente por aludir a otros cinco Municipios conurbados, sucede que Zapopan sostiene a 12 Delegaciones que, en el colmo, ya ahora les denomina “Colonias” o “Barrios”, aunque llegaron a significarse como pueblos muy productivos y de arraigadas tradiciones: Atemajac del Valle; La Experiencia; Tesistán; El Batán; La Venta del Astillero; San Juan de Ocotán; Santa Ana Tepetitlán; Nextipac; La Primavera; San Esteban; Ixcatán y Ciudad Granja. Adicionalmente, contabiliza una docena de Agencias.

Tonalá registra nueve Agencias y 13 Delegaciones. Son éstas: Puente Grande; Coyula; San Gaspar; El Rosario; Zalatitán; Santa Cruz de las Huertas; Rancho de la Cruz; Santa Paula; El Vado; Loma Dorada Norte; Loma Dorada Sur; Lomas del Camichín y Colonia Jalisco.

San Pedro Tlaquepaque cuenta con nueve Delegaciones Municipales: Toluquilla; Santa Anita; Santa María Tequepexpan; López Cotilla; San Martín de las Flores; San José de Tateposco; San Pedrito; San Sebastianito y Las Juntas. Asimismo, tres Agencias.

Tlajomulco de Zúñiga dispone de 17 Agencias Municipales y de 12 Delegaciones. Son estas últimas: San Agustín; San Sebastián el Grande; Santa Cruz del Valle; Santa Cruz de las Flores; Cajititlán de los Reyes; San Miguel Cuyutlán; San Juan Evangelista; Buenavista; La Calera; Cuexcomatitlán; Zapote del Valle y La Alameda.

Respecto a El Salto, mantiene como Delegaciones a: San José el Verde; San José del Quince; Las Pintas; Las Pintitas y El Castillo, además de seis Agencias.

Varios de estos Ayuntamientos ya le han aderezado a sus Dependencias otros nombres, dando a entender que “van más acordes con la época y el cambio”. Así, a algunas se les conoce ahora como “Centros de Población”; como “Consejos Sociales”; como “Autoridades Auxiliares” o como “Oficinas de Enlace”. Sus moradores, empero, consideran que “nomás le dieron una revolcada a la misma gata”.

…Por su parte, dos Delegaciones, no obstante haber pugnado denodadamente y con todos los argumentos a favor para conseguir el ser nuevos Municipios de Jalisco, se han quedado a la deriva por la inquina o la pesada influencia de sus respectivas Cabeceras o de los Diputados de sus Distritos Locales o Federales. Se trata de La Capilla de Guadalupe, que le tributa pingües ingresos al Ayuntamiento de Tepatitlán de Morelos, y Santa Anita, con similares características de bonanza y autosuficiencia, que le produce enormes ganancias a San Pedro Tlaquepaque.

¿Hasta cuándo?  

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