¿Prudente o necio? ¿Cómo soy?

Desarrollo Espiritual, FICHA 16

Domingo XXXII del Ciclo A, 12 de Noviembre de 2017

LA SABIDURÍA DE DIOS

(¿Soy prudente o soy necio?)

Pbro. Sergio Arturo Gutiérrez Martínez

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

 

¿CUÁL ES EL MENSAJE QUE DIOS NOS DA HOY?

Sabiduría 6,12-16: La sabiduría es radiante e incorruptible… meditar en ella es prudencia consumada…

Salmo Sal 62,2.3-4.5-6.7-8: Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

Tesalonicenses 4,13-17: No queremos que ignoren la suerte de los difuntos… Dios los llevará con Él…

Mateo 25,1-13: Diez doncellas esperaban al esposo… cinco eran necias… cinco eran sensatas (sabias)…

REFLEXIONEMOS:

A la sabiduría hay que amarla, buscarla, desearla, madrugar por ella, meditar en ella, velar por ella, merecerla… Sólo así será compañera de nuestra vida.

Necesitamos valorarla e ir atesorando las perlas de sabiduría que se nos dan cada día y en cada experiencia…

Necesitamos meditar en ella… ella misma se nos dará a conocer: ¿Qué es? ¿Qué significa tener sabiduría? ¿Cuál será la diferencia entre actuar con sabiduría y sin ella? Piensa en una persona que manifiesta tener sabiduría en su manera de actuar… ¿Cómo es?… imagínate actuando como ella…

“Quien vela por la sabiduría se verá libre de preocupaciones”… ¿En qué aspectos de mi vida necesito sabiduría? ¿Qué errores voy cometiendo repetitivamente en mi vida?… Haz una lista de lo que no va bien en tu vida… además de otras posibles causas, ¿no será también que te falta sabiduría?

Recuerda tres experiencias de tu vida que más te hayan marcado… ¿qué sabiduría (aprendizajes) adquiriste?… Escribe y eleva una oración a Dios varios días agradeciendo la sabiduría que ya tienes y pidiendo más…

“La sabiduría no se corrompe”… y, si la buscas constantemente y andas con ella, no te dejará corromperte… pero, si la abandonas, si te corromperás… ¿cómo es eso? Si dejamos de amarla y cultivarla se acabará el “aceite de nuestras lámparas” y quedaremos en tinieblas, sin un sentido de vida y desorientados… pediremos “aceite” a los demás, aunque sea sólo un poco… pero, si no lo hemos cultivado nosotros, llegará el momento en que no nos puedan compartir y nuestra lámpara se apagará… y quedaremos “fuera”… y perderemos el camino, nos equivocaremos, nos sentiremos abandonados, atorados en nuestra vida, sin amor y sin Dios… nos corromperemos… seremos absorbidos por la obscuridad que nos rodea… (¡México es el XIII país más corrupto del mundo!)… y no tendremos sabiduría para combatir la corrupción…

La sabiduría quiere salirnos al encuentro y ser nuestra compañera… ¿Por qué será que unos si la tienen y otros no?… ¿Yo la tengo o no la tengo?… Antes de dormir pregúntate: ¿En qué se nota que sí o en qué se nota que no la tengo?

La sabiduría nos ayudará a descubrir lo esencial, ya que muchas veces perdemos el rumbo de nuestra vida y dejamos de captar qué es lo importante.

Las vírgenes descuidadas no previeron aceite de reserva para llenar sus lámparas… ¿Qué significará el aceite? …Las vírgenes prudentes llevaron un frasco de aceite extra para mantener su lámpara encendida, su preocupación esencial era que no se les apagara la lámpara y poder entrar con el esposo a las bodas… Aquel que deja que se le apague su lámpara termina perdiendo muchas cosas… ¿Qué pierdes si dejas que se apague tu lámpara? ¿Qué puedes hacer para tener sabiduría de reserva?

Cuando el Maestro nos habla de las vírgenes descuidadas nos recuerda:

  1. El descuido en la vida espiritual,
  2. El descuido en las cosas de la salud,
  3. El descuido en la educación y formación de los hijos,
  4. El descuido en el fortalecimiento de la relación de pareja,

Y cuando reaccionamos perdemos el momento y la oportunidad, ¡parecería que no pasa nada… pero sí pasa!

Uno se pregunta: ¿Por qué las vírgenes sabias no les dieron de su aceite a las necias? …Pues parece que Jesús quiere decirnos que cada uno vive su vida y debe asumir sus consecuencias…

Las vírgenes previsoras sí pudieron entrar en el banquete… Veían con sabiduría la vida y la muerte…

Pregúntate cómo puedes cuidar tu “aceite”:

  1. ¿Cómo cuidar y alimentar mi vida espiritual?
  2. ¿Cómo cuidar mi salud (física, psicológica y espiritual)?
  3. ¿Qué hacer para darles una buena educación a mis hijos?
  4. ¿Cómo fortalecer mi relación de pareja?

Recuerda los verbos con que se describe en la primera lectura el proceso de adquirir la sabiduría: amarla… buscarla… desearla… madrugar por ella… meditar en ella… velar por ella… merecerla…

EJERCICIOS Y TAREAS:

  • ¿En qué aspectos de mi vida necesito actuar con más sabiduría?
  • ¿Creo que orar haga la diferencia entre tener sabiduría y vivir sin ella?
  • Al terminar cada día, haré un examen de conciencia y me preguntaré dónde y con quiénes me hizo falta más sabiduría: Puedo guiarme por el horario del día… ¿Cuáles fueron las cosas más difíciles de hacer? ¿En qué me equivoqué más? ¿Cuándo perdí la paciencia? ¿En qué me desesperé más? ¿Qué me salió mal?

Haré un ejercicio de imaginación y me llenaré de sabiduría: Imagino que la sabiduría es como el aire que respiro… lleno mis pulmones de esa sabiduría mientras repito una frase de oración… Puedo repetir con el Salmo: “Señor mi alma tiene sed de ti”.

…Y, finalmente, me pregunto ¿cómo puedo mejorar para el día siguiente?

  • Escribiré una lista de asuntos pendientes que debo resolver con sabiduría…

– Los anotaré por orden de importancia o de cronología…

– ¿Qué me impedía lograrlos antes?

– ¿Cuál me dará más alegría cuando lo resuelva?

– Pediré en oración los recursos internos que me faltan…

(Si esta ficha te ayudó a amar más a la Sabiduría de Dios, compártela)

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